sábado, 8 de febrero de 2014

Nunca habrá una mujer como Gilda...

Margarita Carmen Cansino (New York, 17 de octubre de 1918 - New York, 14 de mayo de 1987), más conocida por su nombre artístico de Rita Hayworth, fue una de las actrices más emblemáticas de la época dorada del cine estadounidense.


VIDA PRIVADA
Rita empezó su carrera como bailarina junto a su padre, con su nombre real, a la temprana edad de 13 años. 
Se casó cinco veces: con Edward Judson, con Orson Welles (con quien tuvo a su hija Rebecca), con el príncipe Ali Khan (con quien tuvo a su hija Yasmin Aga Khan), con el también actor Dick Haymes y con el director James Hill.
A los cincuenta años empezó a enfermar de alzheimer y al no estar diagnosticado por aquel entonces, se confundió con el alcoholismo.
Falleció a los 68 años, víctima de esta enfermedad. Está enterrada en el cementerio de Holy Cross (California).  
 
CARRERA
Fue su marido, por aquel entonces Edward Judson, quien la lanzó al estrellato. Le consiguió un contrato con Columbia Pictures, productora que necesitaba de estrellas importantes y a quien la actriz acabaría colocando entre las primeras compañías cinematográficas.
Su primer papel importante fue como actriz secundaria en la película Sólo los ángeles tienen alas (1939), de Howard Hawks, lo que hizo que la crítica cinematográfica se empezara a fijar en ella.
Rita ingresó en la Twenty Century Fox, reclamada por el director Rouben Mamoulian, para interpretar a Doña Sol en la superproducción basada en la novela de Vicente Blasco Ibáñez, Sangre y arena (1941), junto a Tyrone Power y Linda Darnell. Esta película significó su lanzamiento como sex symbol indiscutible durante toda una década.
Luego intervino en dos comedias musicales junto a Fred Astaire: Desde aquel beso (1941) y Bailando nace el amor (1942). Estos éxitos y su talento la llevaron a protagonizar un musical ya clásico: Las modelos (1944), de Charles Vidor, junto a Gene Kelly y Phil Silvers, filme innovador en su día, al trasladar los números de baile de salón a ambientaciones callejeras.
En esa época rodó The Strawberry Blonde (1941), de Raoul Walsh, junto a James Cagney y Olivia de Havilland; Mi mujer favorita (1942), de Irving Cummings una cinta de corte biográfico junto a Victor Mature y Carole Landis; y Esta noche y todas las noches (1945), de Victor Saville, un musical que fluctúa entre la comedia y el drama de tono menor, junto a Lee Bowman y Janet Blair.
No obstante, su fama como mito erótico se consolidó con Gilda (1946), de Charles Vidor, una de las grandes películas del cine negro, en la que Rita protagoniza dos escenas ya míticas: primero una sugerente interpretación musical de "Put the blame on Mame", con un striptease tan explosivo como breve (se quita un guante), y después una bofetada. Estas dos imágenes fueron consideradas demasiado atrevidas en algunos países, que censuraron el filme, que a pesar de ello consiguió récords de taquilla en todo el mundo. La bofetada se convertiría en la más famosa de la historia del cine estadounidense; se la propinó a Rita su pareja en el film, Glenn Ford, y aunque ahora se cuestiona como ejemplo de machismo, hay que aclarar que en una escena previa Rita había golpeado igualmente a Glenn Ford.
La película fue un escándalo, y en países como España fue considerada "gravemente peligrosa" por la Iglesia Católica, debido a la famosa escena musical donde se quita un guante.
Esta película la hizo inmensamente famosa, hasta el punto de que se colocó su imagen en la bomba atómica de pruebas arrojada por Estados Unidos sobre las Islas Bikini. Dado el carácter pacifista de la actriz, este hecho la indignó profundamente. También ocasionó una histérica expedición a la Cordillera de los Andes, a fin de enterrar allí una copia de la película, para que se conservase en caso de un desastre nuclear.
Este momento de fama internacional también coincide con una de sus crisis en lo personal: su matrimonio con Orson Welles entró en crisis, y ella declaró a la prensa una frase que se haría célebre: «Todos los hombres que conozco se acuestan con Gilda, pero se levantan conmigo».
La suerte profesional parece ir en racha, y en 1947 rueda junto a su marido, el director Orson Welles, un filme que fue en su día maldito, pero que resultó de enorme trascendencia: La dama de Shanghai. La película no tuvo mucho éxito comercial porque Welles le cortó el pelo, la tiñó de rubio platino, le dio un papel de arpía y la mató al final de la película, cosa que no gustó mucho a su público. Sin embargo, forma parte de la mitología del cine por su narrativa, estilística y ritmo, y Rita Hayworth declaró años después que «sabía que estábamos haciendo un clásico mientras la rodábamos».
Otros títulos destacados de su filmografía son Los amores de Carmen (1948) y La dama de Trinidad (1952), que no lograron reeditar el éxito de Gilda, pese a repetir pareja protagonista con Glenn Ford); Salomé (1953), de William Dietrich, recreando la historia bíblica, junto a Stewart Granger y Charles Laughton; La bella del Pacífico (1953), de Curtis Bernhardt, nueva versión de un clásico de William Somerset Maugham; Pal Joey (1957), que fue su último musical; Fuego escondido (1957), de Robert Parrish, junto a Robert Mitchum y Jack Lemmon; y Mesas separadas (1958), de Delbert Mann, junto a Burt Lancaster, Deborah Kerr, Wendy Hiller y David Niven.
Durante la década de 1960 y principios de la de 1970 trabajó en producciones modestas, de serie B, y en algunas coproducciones europeas, mostrando su declive físico e intelectual, ya que comenzaba a mostrar síntomas de la Enfermedad de Alzheimer, que le impedía memorizar bien los guiones.
De esta última etapa destacan tres títulos: El fabuloso mundo del circo (1964) de Henry Hathaway, junto a John Wayne y Claudia Cardinale; El aventurero (1967), de Terence Young, junto a Anthony Quinn; y La ira de Dios (1972), de Ralph Nelson, que fue su última interpretación en la gran pantalla.
Rita Hayworth cayó en un semicoma en febrero de 1987. Murió unos meses más tarde, el 14 de mayo de 1987, a los 68 años de edad a causa de la enfermedad de Alzheimer en su apartamento de Manhattan. Los portadores del féretro fueron los actores Ricardo Montalbán, Glenn Ford, Don Ameche y el coreógrafo Hermes Pan. 
 
FILMOGRAFÍA
Cruz del diablo (1934)
La nave de Satán (1935)
Charlie Chan en Egipto (1935)
Contrabando humano (1936)
Juego mortal (1937)
Siempre hay una mujer (1938)
Sólo los ángeles tienen alas (1939)
Una dama en cuestión (1940)
La pelirroja (1941)
Sangre y arena (1941)
Desde aquel beso (1941)
Mi chica favorita (1942)
Bailando nace el amor (1942)
Las modelos (1944)
Esta noche y todas las noches (1945)
Gilda(1946)
La diosa de la danza (1946)
Ladama de Shanghai (1947)
Los amores de Carmen (1948)
La dama de Trinidad (1952)
Salomé (1953)
La bella del Pacífico (1953)
Fuego escondido (1957)
Pal Joey (1957)
Mesas separadas (1958)
Llegaron a Cordura (1959)
Sangre en primera página (1959)
El último chantaje (1962)
El fabuloso mundo del circo (1964)
Las flores del diablo (1966)
El aventurero (1967)
La ira de Dios (1972)




 


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